sábado, 7 de mayo de 2011

El Real Madrid se divierte con un Sevilla



 Cuando actúa liberado es un buen equipo. Despojado de complejos y de ataduras tácticas llega a ser un conjunto divertido y nada antipático. Cuando va de cara, con el balón en los pies y se decide a jugarlo en vez de patearlo, devora a sus rivales. Todo ello sin perder el orden, la concentración y la intensidad que le han convertido en un equipo tan competitivo. Y si, además, tiene delante un rival distraído, como el Sevilla, el encuentro se convierte en una feria que empieza y termina cuando decide el Madrid.
Anuló al Sevilla y resolvió el encuentro en el primer tiempo. Fue una cuestión sencilla, un ejercicio de precisión, brillantez y contundencia para el que no encontró oposición. Da gusto ver al Madrid en estas situaciones, cuando todos los ojos se fijan en las habilidades de sus futbolistas y nadie se preocupa del árbitro. Se habló sólo de fútbol y se agradeció, porque lo que no debería ser más que un ejercicio de saludable normalidad, nos parece una bendita extrañeza. Así está el fútbol.

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